Un enorme portazo me ha despertado en mitad de la noche…

Descolocada, trato de ordenar mis pensamientos ante el sobresalto y, de pronto, caigo: estoy sola en casa

¿Entonces?, ¿qué ha sido eso?

¿Ha entrado alguien en casa?

Me asalta el pánico

Mi corazón dispara sus latidos antes incluso de haber escuchado el golpe en la puerta. Pero al poco, la situación empeora

Seguro que son más de las 00h. y hay tanta oscuridad fuera, en la calle, como en la casa

Peor. Miro la puerta, entreabierta, y el resto de la casa ni se perfila, es la misma negrura absoluta personificada

Un sudor frío me recorre el espinazo

Espero. Tal vez fuera solo un producto de mi imaginación…

¡No! Aguzo el oído y escucho algo. Hay algo ahí rondando

Es solo un susurro, y luego, una especie de ronquido, algo gutural y primitivo. ¡Algo!

Lo oígo distante, como en la parte baja de la casa, pero está ahí

¡Dios mío, hay alguien! ¡¿Un animal?! ¡¿Un hombre, tal vez?!

El pánico me invade y miro alrededor buscando mi móvil

Luce a unos 2 metros. Recuerdo que lo dejo a distancia para evitar la radiación. Qué pensamiento tan banal en estos momentos

En silencio, salgo de la cama. El frío recorre mis pies y luego todo mi cuerpo, aunque el sudor persiste… pero es frío como la noche

Llego al móvil y miro la pantalla. Hay varios mensajes esperando en el Whatsapp pero unas palabras en una de las conversaciones emergentes, unas muy concretas, llaman mi atención

Es de mi amiga María y hay tres mensajes de los cuales solo veo el último: «¡Ten mucho cuidado, por favor!»

Oígo el susurro abajo y un roce, como de una mano aferrada a una mesa. O tal vez al pasamanos de la escalera.

Se ha parado. Respira con ese ronquido sordo.

Otra vez escucho ese bufido como de un pulmón en descomposición, parece un estertor, y un pie que se decide a subir al primer peldaño. Se arrastra pesadamente. Siento terror.

Vuelvo a la pantalla rápidamente

Sé que esto ya no es parte de mi imaginación, es real: alguien ha entrado. Mientras pienso esto, leo lo que dice María y la impresión me paraliza

(1) «¡¿Has oído lo de ese asesino que se ha escapado, que lo han visto por el barrio cantando una melodía?!»

(2) «¡¡¡¡Han dejado hasta un retrato robot. Dicen que es un psicópata sumamente peligroso!!!!»

El hombre recorre el último tramo de escaleras y llega al piso. Ronca y el silvido de sus pulmones está más y más cerca.

Le oígo murmurar algo inconexo, algo armónico, como una canción. Tose y se ríe. No hay escapatoria…

NOTA ROLERA: Transcripción de una llamada tras una desaparición. Introducción a una partida y sería mucho más sugerente y atractiva si es en formato grabación.

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