¿Recuerdas cómo era la vida antes de Internet?
Sí, se rendía culto a la puntualidad, no vivíamos tanto de pequeños instantes de excitación ni tan entregados a la exportación; la palabra dada, como el uno mismo, eran cosas importantes. Y los libros, y los casetes y CDs, con sus letras que uno anhelaba leer o traducir, donde quería invertir tiempo en descubrirse y darse otro tanto para sorprenderse. Con esto no trato de caer en romanticismos, no se trata de eso, sino de involucrarse en el relato. Antes no había tantos caminos (y carreteras) y las leyendas y los misterios vivían en paz, los monstruos existían y, en definitiva, el mundo era un lugar más apasionante que merecía ser descubierto por sí mismo, no porque los demás tuvieran que verlo, no porque hubiera que abrirlo en canal para que dejara de asustarnos. El miedo es muy bueno. No había WordPress, sí, pero yo no dije que ese mundo que tanto me gustaba fuera perfecto.


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