Si todo el mundo tuviera un lema, ¿cuál sería el tuyo?
El progreso es un falso hito. No existe. Ya se nos despertó de ello en Sachsenhausen, en Verdún o lo hacen en África y Asia con la caza furtiva del rinoceronte o el tigre.
Fuimos y somos eso. Todos, nos guste o no.
Si la regresión prospera o la destrucción brota pese a que existen triunfos notables es por un sencillo motivo: el modelo falla y no hablo de economía y política, sino justo de lo contrario. Hablo de la vida.
Falla porque el ser humano no es la medida de todo, solo es parte del total. Hay que entenderlo. Porque lograr eso, lejos de ser una regresión o un retroceso, es una virtud, una aspiración, una llamada. No es una concesión es un despertar.
La puerta que hay que abrir es la que fuerza a detenerse y cambiar de rumbo. Hemos cortado el hilo de nuestra naturaleza al escindirnos, con nuestros mundos, de lo que somos desde que nacimos, de aquello de lo que solo nos percatamos cuando todo está cerca de terminar. Y eso es diabólico, desleal y, sobre todo, insensato.
Y ya saben, cuando uno se pierde, ¿cuál es el mejor consejo? Eso es: volver a empezar

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