
Como si de una historia de Hollywood sobre corsarios, bucaneros o navegantes intrépidos se tratara, hace cuatro centurias, en los inicios del siglo XVIII, dos barcos daneses se hundieron en Centroamérica, sumiendo en el misterio su destino y el de sus tripulantes, los cuales, a su vez, crearon leyendas tanto en América como en Dinamarca. Sin embargo, ese enigma ha quedado resuelto gracias a la arqueología, y el resultado es sumamente sorprendente.
A pesar de que la esclavitud tardaría un siglo más (con matices en esa propia centuria) en desaparecer de los territorios centroamericanos, concretamente en 1824, lo cierto es que la trata de esclavos africanos en Costa Rica, como la piratería, no fueron actividades tan intensas como en otros lugares del continente americano, aunque sí es cierto que sendas actividades estuvieron presentes en ese territorio de América Central (fruto sobre todo del trabajo en el tabaco y cacao por un lado, y con saqueos vigentes desde el siglo XVI al XVIII, en el otro). Dicho esto, tanto la trata de seres humanos como la piratería habían alimentado en el caso que nos ocupa y por separado sendas leyendas, una costarricense y otra danesa, de las que ya tenemos respuesta.
Los sucesos y el desenlace
Según las fuentes históricas, un 2 de marzo de 1710 dos navíos daneses, el Christianus Quintus y el Fridericus Quartus, desaparecieron en la niebla y el mar, probablemente hundidos tras producirse un motín de esclavos y tripulantes en su interior. A la vez, esos dos mismos barcos y la constancia de sus caídas habían sido tomados por las leyendas costarricenses como barcos de corsarios. Sendas historias, por tanto, se cruzaban, pero sin dejar constancia de tal cosa; es decir, nadie había encontrado la conexión entre los dos relatos, al menos nadie había podido desmostrarlo. Hasta ahora. Y es que el análisis de los restos de las naos, en el Parque Nacional Cahuita, ha revelado que los barcos sumergidos no eran piratas y sí los dos perdidos por Dinamarca, los cuales, concretamente, eran navíos esclavistas daneses.

Restos desenterrados de los dos barcos en el Parque Nacional Cahuita de Costa Rica (F: John Fhær Engedal Nissen, Museo Nacional de Dinamarca)
Tras un largo proceso de investigación arqueológica submarina llevado a cabo por especialistas para el Museo Nacional de Dinamarca y el Museo de Barcos Vikingos, y después de analizar «maderas, ladrillos de carga y tuberías de arcilla», se ha determinado con exactitud que sendas embarcaciones hundidas en Costa Rica fueron barcos negreros daneses. Lo que supone cerrar uno de los capítulos marinos más dramáticos y misteriosos de la historia de Dinamarca. Asimismo, se ha determinado que cerca de 600 africanos cautivos se liberaron tras el hundimiento, llegando a las costas y terminando por ser parte de la población de la localidad costarricense, y, por tanto, antepasados de los actuales habitantes.
Fuente: Museo Nacional de Dinamarca
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