El mundo humano ha desatendido al resto de animales y sus entornos, y es ahora, cuando el retroceso de estos últimos empieza a ser alarmante, cuando surgen sorpresas que nos pueden ayudar a respetar y entender los ecosistemas, sus habitantes, funciones y estrategias. Prueba de ello sucede con animales de enorme complejidad e inteligencia, como grandes primates (homínidos), prociónidos, córvidos u otro gran misterio, los cefalópodos. Algunos de estos coleoideos han demostrado poseer estructuras fisiológicas y sociales diversísimas, y concretamente los sepíidos no solo guardan secretos tan fascinantes como interesantes al respecto, sino que demuestran ser muchísimo más de lo que jamás pensamos sobre estos animales.

Acercándonos a estos moluscos marinos vemos que las sepias ya han ratificado poseer una gran capacidad cognitiva y de planificación venidera, pudiendo incluso reprimir su impulso alimenticio si consideran que puede haber una recompensa mayor. Del mismo modo, pueden generar recuerdos falsos, resolver enigmas o, entre otras muchas características, poseen una memoria formidablemente abundante y extremadamente nítida, incluso en su vejez. Pero es que, además, acaban de mostrar una elevadísima capacidad de comunicación, que puede ir más allá de lo formal.
Un estudio coordinado de la École Normale Supérieure, la Universidad de Washington y el Instituto Italiano de Tecnología, disponible en preimpresión en bioRxiv, ha mostrado como además de estos (puede decirse) talentos evolutivos – seguramente facilitados y potenciados desde su amplio número de brazos y tentáculos- son capaces de generar multitud de combinaciones cromáticas, posturales y de locomoción tanto para estrategias de supervivencia, como de intercambio de información, todo ello a niveles insospechados.
De hecho, en alguno de los experimentos llevados a cabo por los investigadores de este nuevo estudio se constató que en individuos de Sepia officinalis y Sepia bandensis (dos especies de sepia) existió una respuesta no solo orgánica, sino gestual a vibraciones forzadas por los investigadores, cuyo propósito probablemente se aleje de una funcionalidad previsible, como la caza o la defensa, y se expanda a varias muchísimo más complejas, como los estados de ánimo y/u otras funciones por aclarar. Unido a ello, se propone que estas finalidades puedan ser conductualmente variables según los contextos en que se producen y las necesidades de las mismas sepias.
Fuente: Cuttlefish interact with multimodal ‘arm wave sign’ displays (BioRxiv)
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