En una franja del delta oriental del Nilo, al noreste de El Cairo, se han hallado restos funerarios de enterramientos recurrentes durante casi 4.000 años de la historia del Antiguo Egipto. Se trata de un vasto cementerio que data desde el período predinástico hasta la época grecorromana, pasando por el segundo periodo intermedio.
Kom El-Khelgan, un punto clave de la investigación
Es por ello que el yacimiento arqueológico de Kom El-Khelgan, situado en Dakahliya, está tomando una importancia enorme en las investigaciones modernas sobre la reconstrucción de Egipto. No en vano, los restos materiales permiten estudiar no solo las prácticas funerarias de cada época, sino comparar sus cambios sobre un mismo lugar sagrado.

Entre los restos hallados, los investigadores de la misión arqueológica egipcia que lleva a cabo las excavaciones, han podido registrar y atestiguar cambios tanto en las formas de enterramiento y sus patrones funerarios, como en las tradiciones de asentamientos y usos por parte de las comunidades, así como su forma de interactuar con el entorno; todo ello dentro de un marco de referencia temporal enorme: desde la prehistoria hasta el período grecorromano.
Antes de los faraones y el Imperio
Uno de los grandes tesoros desenterrados en Kom El-Khelgan data de Buto I y Buto II —es decir, de la cultura de Maadi-Buto en el Bajo Egipto, desarrolladas durante el cuarto milenio a. C.— en torno al cuarto milenio antes de Cristo, donde se han encontrado tumbas con forma ovalada excavadas en la arena, pero cuya orientación va variando con el tiempo, lo que sugiere esos cambios en la concepción y relación con el más allá. Y lo más importante, se trata de tumbas modestas, en las que hay asociada cerámica artesanal y conchas marinas, propias de las comunidades que poblaron esa parte del delta hace unos 6.000 años, lo que permite en parte reconstruir el día a día de sus ciudadanos.

Vida cotidiana
También hay registros del Segundo Periodo Intermedio y, de nuevo, referentes a la cotidianidad de sus comunidades. Los arqueólogos han registrado tanto tumbas de su época como estructuras de adobe y silos para almacenar grano, hornos y hogares. Estas estructuras, según los especialistas, poseen características arquitectónicas que perduraron desde el Reino Medio hasta el Reino Nuevo.
Misterios e información muy valiosa
Uno de los elementos más sorprendentes del sitio es, como declaró a Ahram Online Mohamed Abdel Badie, jefe del sector de antigüedades del antiguo Egipto, unos “muros sinusoidales que rodean estructuras residenciales y funerarias”, cuyo significado aún está vedado. Además, se están estudiando el interior de las vasijas y restos de animales para saber más información acerca de la dieta de esas comunidades.
Evolución del yacimiento
Otros restos ‘más modernos’ datan de las dinastías XV a XVII y del comienzo del Imperio Nuevo. Por ejemplo, dada la cercanía con Avaris, capital del periodo de los hicsos — aproximadamente entre los años 1638 y 1530 a. C.—, de nuevo los restos pueden ofrecer mucha información de esa época de profunda transformación de Egipto. Y es que se han encontrado preciosos y valiosos restos de esa época, con joyas, amuletos, escarabajos o cerámica de Tell el-Yahudiya, propia del momento. Asimismo, se investiga material perteneciente a la Dinastía XVIII y otros tantos restos funerarios sencillos del período ptolemaico, donde sin duda destaca la tumba de un niño dentro de dos ánforas, una práctica poco común.
En definitiva, Kom El-Khelgan se erige como un centro de referencia y vanguardia en la investigación del Antiguo Egipto, porque no estamos simplemente ante una necrópolis antigua, sino ante un mismo espacio utilizado y transformado por distintas comunidades durante casi 4.000 años.
Fuente: Ahram Online
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