La civilización egipcia duró y perduró, en cierta forma aún lo hace, durante milenios y si lo consiguió en gran parte fue por el esfuerzo mantenido de una sociedad que creía firmemente en un vínculo mayor con el Más Allá. Los condicionantes políticos, geográficos y religiosidad jugaron en su favor, elementos en cuya cúspide estaba el monarca y bajo él, “más cerca” del estrato popular, sus funcionarios, de ahí que el hallazgo de tres tumbas de figuras notables del entramado social egipcio en la ribera occidental de Luxor sea una grata noticia para entender en mayor medida una porción importante de una cultura tan vasta, fascinante y explorada como misteriosa, vedada y oculta.
Los importantes descubrimientos se han realizado en la necrópolis de Dra Abul-Naga, donde han emergido de entre las arenas del tiempo tres personajes de una de las edades de oro egipcia, el Imperio Nuevo, y más concretamente un período que va desde la XVIII dinastía hasta las dos posteriores, las ramésidas, las dinastías XIX y XX. Las sepulturas más antiguas (1550-1295 a. C.) pertenecen a dos personajes, Baki y Es, muy interesantes: uno, responsable de silos de grano; el otro, un individuo con múltiples cargos relevantes, entre otras cosas porque fue responsable del Templo de Amón y escriba. La tercera tumba, más moderna, perteneció a Amun-em-Ipet, una figura que trabajó durante la época ramésida (1295-1070 a. C.) en una parcela dedicada al dios Amón.

Miembros del equipo egipcio analizando los restos del descubrimiento. (Foto: Ahram Online)
Los nombres de estos tres hombres y sobre todo sus funciones pueden ser llave en el entendimiento de la sociedad del Imperio Nuevo de Egipto. El triunvirato ha sido descrito tras un estudio de las inscripciones en las respectivas cámaras funerarias por parte de arqueólogos y especialistas autóctonos, egipcios, algo que ha calificado Sherif Fathy, responsable en el país del Máshreq de turismo y antigüedades, como “un logro científico y cultural significativo que fortalece el estatus de Egipto en el mapa del turismo cultural mundial”. Como es lógico, su hallazgo, junto a su estrato elitista, arrojará nuevas luces sobre el aparato social de una época de emergencia en el antiguo Egipto.
Elementos cruciales
De sobra es sabido el rol fundamental que jugaban los funcionarios en la preservación de la cohesión de la sociedad de la época y de la Maat, el orden cósmico en el que se amparaba el aparato estatal, en cuyo vértice se hallaba el faraón. Prueba de ello la encontramos en personajes de la talla del idolatrado Imhotep, arquitecto y médico de la tercera dinastía y creador de la pirámide escalonada; Paser, figura de confianza de Seti I y Ramsés II, además de máximo exponente en su momento del culto de Amón, o, sin ir más lejos, en el mismo monarca que inauguró la época ramésida, un Ramsés I que llegó al último escalón funcionarial antes del rey, el de chati, en el reinado de su protector, Horemheb, último faraón de la XVIII dinastía y predecesor de aquél.

Pectoral de Paser hallado en Saqqara (Foto: Wikipedia)
Fuente: Ahram Online
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