Las técnicas de caza y recolección de los neandertales eran extremadamente complejas y estaban bien adaptadas al medio en el que medraban, aunque, aun constatando tales capacidades, todavía estamos rascando la superficie en el conocimiento de nuestros parientes vivos más cercanos. Prueba de ello la hallamos en las evidencias de un reciente estudio realizado en suelo alemán, que propone una práctica esencial en los estilos de vida del Pleistoceno en estos y otros homininos y que adelanta en casi 100.000 años la homóloga en los humanos.

En concreto hablamos de prácticas que se llevaron a cabo en ecosistemas de lagos interglaciales de la zona de Neumark-Nord, donde el neandertal creó centros de procesamiento de grasa que resultaron claves para sus sociedades cazadoras-recolectoras. Así lo evidencia una investigación publicada en Science Advances, la cual aporta pruebas que retrotraen hasta hace unos 125.000 años los procesos complejos de obtención de grasa a través del uso del calor sobre los restos animales; en esencia, para completar las necesidades calóricas de la vida nómada. Estos procesos complejos de procesamiento hasta entonces miraban a los sapiens de hace 28.000 años.
Mediante el estudio de 172 restos de huesos de grandes mamíferos, sobre todo caballos, bóvidos y ciervos, los investigadores han obtenido pruebas de la realización de técnicas sofisticadas de procesamiento calórico que permitían a los neandertales obtener energía crucial proveniente de macronutrientes animales. Advertidos de los problemas que hubiera supuesto para los organismos neandertales la ingesta de más de 1200 cal/día de proteínas (causando la intoxicación llamada ‘inanición del conejo’, potencialmente mortal), pero sabedores de las necesidades calóricas superiores a esta cifra para sociedades tan móviles, las evidencias de la región de Neumark-Nord han arrojado luz a los investigadores sobre la solución que obtuvieron estos otros humanos: conseguían grasa con huesos triturados y tratados.
Para conseguir esos carbohidratos y grasas altamente nutritivas, esencialmente lípidos, los neandertales machacaban los huesos y los cocían, consiguiendo la grasa necesaria para sus actividades de gran gasto energético. Este “procesamiento intensivo de lípidos” se llevaba a cabo en un centro neandertal de “cosecha a granel de una amplia gama de recursos animales”, dicen los responsables del estudio (Yuan et al., 2024), donde se han encontrado indicadores de uso de fuego y agua que aportan pruebas al hecho de que los neandertales hervían los huesos más cualificados para ese fin. También sugiere el estudio el uso de recipientes orgánicos para esas prácticas, todo ello con el fin de lograr sobrevivir durante todas las estaciones del año.

Los hallazgos amplían las evidencias sobre la complejidad neandertal y advierten sobre nuevas incógnitas por descubrir sobre ellos. Por ejemplo y en este caso concreto, si estas prácticas fueron generalizadas o si eran zonas puntualmente usadas por ciertas culturas; si los huesos eran recolectados y usados tiempo después, en épocas de escasez de recursos vegetales con altos porcentajes de carbohidratos (ya que se constata tanto el transporte de cadáveres a los centros de procesamiento como otro tipo de explotaciones con piel animal y de depredadores como lobos y osos) o si existían grandes depósitos de almacenamiento de excedentes como estrategia adaptativa ante recursos variables a través de los llamados almacenamientos en caché.
Sea como fuere, genética e históricamente la luz neandertal sigue viva.
F: Yuan, S., Wang, Y., Zhang, H., Ma, X., Zhou, Y., Chen, Y., Li, Y., Wang, C., Yu, Q., Xu, D., & Tian, W. (2024). In-sensor computing for artificial skin via an artificial neural network based on a two-dimensional material memristor array. Science Advances, 10(16), eadl2575. https://doi.org/10.1126/sciadv.adl2575
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