Hace casi un lustro, investigadores de la Oficina Estatal de Conservación de Monumentos de Baviera (BLFD) encontraron un registro altomedieval impresionante, el de un enterramiento ritual de un niño, y decidieron que, dada la información que contenía y el estado excepcional de conservación que poseía, debía ser almacenado con el máximo detalle, de ahí que congelaran la muestra íntegra con nitrógeno líquido y la transportaran a un laboratorio. Casi cinco años después, el enterramiento del Príncipe de Hielo de la Edad Media nos desvela su verdad.

Traslado del niño bajo congelación (F: National Geographic)

La tumba del niño fue hallada en un lugar recurrente, una vieja villa romana reutilizada durante el siglo VII de nuestra era, precisamente con objeto de rendir culto al difunto. En el lugar, el yacimiento de Mattsies, al sur de Alemania, se hallaba un jovencísimo individuo proveniente de la región de Algovia (que comprende la región meridional de Baviera y Baden-Württemberg y que por entonces estaba habitada por los alamanes, un conjunto de tribus germanas). En realidad, hablamos de un bebé, de un rango social elevado y muerto por una infección de oído mal curada, sin embargo, su ajuar funerario era excepcionalmente importante y su cuidado mortuorio muy elaborado.

Fallecido con apenas un año o año y medio, el niño murió entre la década de 670 y 680 d. C. y sus padres, provenientes de un estrato social privilegiado, le rindieron culto con muchos honores. El cuerpo estaba rodeado de pieles de animal, enseres de cuero, lino y seda, asunto, este último, que denota su estatus alto debido a la dificultad y costo de este material importado. A la vez, fue enterrado con orfebrería de plata y una espada con incrustaciones de oro en su vaina, además de una cruz hecha con pan de oro, indicios tanto de su posición elitista como de elementos de cristianización.

Elementos de oro en la funda de la espada (Foto: BLfD)

En opinión del director de BLFD, Mathias Pfeil, el Eisprinz (llamado así debido al método de congelación utilizado por los arqueólogos) no solo fue enterrado “con honores, sino que también cuidaron su memoria con gran esmero”, como reflejan los resultados de la investigación, revelando que su tumba fue un lugar de culto, tanto, que fue reconstruido y visitado durante décadas.

Fuente y publicación: Oficina Estatal de Conservación de Monumentos de Baviera


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One response to “El Príncipe de Hielo murió con honores y su tumba fue lugar de culto ceremonial durante la Alta Edad Media”

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