La muerte tal vez sea el recurso más poderoso para transcender hacia la inmortalidad, pero, ¿puede haber algo más suntuoso que morir para convertirse ser eterno? Sí, en efecto, eso es: desaparecer y si es con un truco final, mejor. Y esto se engrana aún más profundamente en la cultura popular cuantos más elementos insólitos se dejen sin resolver en el último adiós (ahí están los ejemplos, recientemente narrados, de John Dee o Jim Morrison).

En el siglo XX hay 4 personajes que existieron, fueron reales, y sin embargo desaparecieron sin dejar rastro o peor, dejando una estela de despedida imprecisa, encuadrándose como algunos de los enigmas sin resolver más importantes del pasado siglo.

Venció al FBI, se llevó el dinero y nunca lo encontraron

Hace 54 años se produjo en Estados Unidos el único caso sin resolver de un secuestro aéreo, que además fue un robo efectivo y cuyo autor sigue siendo un tránsfugo en paradero desconocido. Es más, el FBI no pudo identificarlo y la conocida agencia gubernamental se dio por vencida hace unos años, cerrando el caso.

El 24 de noviembre de 1971 un hombre con gafas de sol y vestido de negro, identificado como Dan Cooper, secuestró un Boing 727 rumbo a Seattle y llevó a cabo su plan a las mil maravillas, logrando cada uno de sus objetivos.

Una vez estuvo en el avión, Cooper entregó una nota demoledora a una azafata: “Señorita, tengo una bomba en mi maletín y quiero que se siente a mi lado”. La mujer obedeció y comprobó que el artefacto era real. El secuestrador exigía máxima discreción, 200.000 dólares, un repostaje sin percances en Seattle y cuatro paracaídas. Se le concedió todo eso sin que ningún pasajero se percatara del secuestro. Una vez logrado, Cooper ordenó despegar rumbo a México, pero saltó al vacío mucho antes, en el estado de Washington, y desapareció para siempre de la historia. Dejó en el avión poco menos que una corbata y se han recuperado apenas unos 5.000 dólares del botín, pero nunca se halló al responsable.

Corbata que dejó Cooper (F: The Sun)

Pionera desaparecida, ¿accidente o naufragio?

El 2 de julio de 1937 una pionera y heroína estadounidense, de nombre muy conocido en la época, Amelia Mary Earhart, desapareció en algún punto entre Australia y Hawái, dejando un sinfín de teorías sobre su paradero.

Earhart, que había sido la primera en volar en solitario a través del océano Atlántico, trataba de realizar la vuelta al mundo en su Lockheed Electra 10E, sin embargo, las comunicaciones con su avión se cortaron y jamás llegó a la isla de Howland, su objetivo. Lógicamente las labores de búsqueda fueron exhaustivas, pero también infructuosas, declarándola muerta al poco tiempo. Sin embargo, la incógnita permanece abierta. Surgieron teorías que señalaban (y aún lo hacen) que podría haber naufragado y muerto en algún entorno remoto junto a su acompañante aquel día, Fred Noonan. Concretamente apuntan estas fuentes a la isla de Gardner, hoy Nikumaroro.

Eahart junto a un avión en una de sus travesías (F: Wikipedia)

Y hay pruebas concluyentes que podrían dar pie a esta posibilidad. Para empezar, existe constatación de que hubo señales de socorro en la zona, además de fotografías y testimonios de restos de fuselaje. Por si fuera poco, en 1940 apareció en Nikumaroro un esqueleto humano con rasgos similares a los de Earhart, además de otros elementos como una bota, una cremallera de aviador y restos de un avión. Según esta hipótesis, Earhart habría sobrevivido durante un tiempo en la isla.

Con todo, para el gobierno estadounidense, Earhart y Noonan se estrellaron cerca de Howland y perecieron, declarándose oficialmente muerta a la famosa aviadora el 5 de enero de 1939. Algunos creen (y han aportado dudosas pruebas) que fue secuestrada por los japoneses. Es más, los hay que consideran esto factible porque los dos ocupantes del avión perdido eran en realidad espías americanos contra los asiáticos.

Una fuga de la Roca que lleva hasta Clint Eastwood

Sabemos que la fortaleza de Alcatraz no fue infalible y que era posible escapar de allí, aunque los hay que aseguran que una de las fugas más famosas de todos los tiempos, la protagonizada por Frank Morris y los hermanos Anglin, en realidad no fue tal y que la cárcel californiana mantuvo su inviolabilidad debido a que su otra defensa era el océano, que se habría tragado a los tres hombres fugados en 1962, pero…

Clint Eastwood protagonizó el thriller ‘La fuga de Alcatraz’ (1979), donde dejaba (como no podía ser de otra forma) abierto el final de Frank Morris, a quien interpretaba, y sus dos compañeros, John Anglin y Clarence Anglin. Sobre su destino, en verdad, la realidad supera la afición. Esta fuga no solo fue verídica, sino que los cuerpos de los tres hombres escapados de la prisión de máxima seguridad de la Bahía de San Francisco, la noche del 11 de junio de aquel año, jamás aparecieron.

Harris y los hermanos Anglin, en una foto real de archivo (F. La Vanguardia)

Lógicamente la teoría oficial es que el triunvirato murió y las turbias mareas se los llevaron, sin embargo esta suposición, aunque más que factible, no es concluyente. En verdad, quien ha visitado el tramo que separa la isla de la costa de San Francisco se da cuenta de que este es tremendamente peligroso, por multitud de motivos, lo que da pie a la teoría oficial, sin embargo se han apuntado pruebas desde varios enclaves para asegurar lo contrario; desde cartas clandestinas escritas supuestamente por los tres fugitivos, hasta avistamientos de los protagonistas en zonas de Sudamérica.

El misterio, por ahora, sigue sin resolverse.

Un escritor del que no se sabe su identidad

Salvo lo escrito por él poco se sabe con certeza de la identidad del escritor Bruno Traven, quien, entre otras cosas, escribió ‘Der Schatz der Sierra Madre’ (El secreto de la Sierra Madre, 1927), adaptada al cine por John Huston en 1948. Una de las teorías más sugerentes apunta a un obrero anarquista-liberal de nombre Ret Marut, que habría huido a México perseguido por su implicación en la Revolución Anarquista de Bavaria de 1919. Bajo los pseudónimos (o nombres) de Bernhard Traven Torsvan, Hal Croves, Ret Marut, Otto Feige, Traven Torsvan y Charles Trefny escribió un gran número de obras y se rodeó de amistades como Edward Weston o Frida Khalo.

Al parecer, tras multitud de peripecias, llegó a suelo americano en 1924 bajo el nombre de Traven Torsvan y se sabe que murió como Hal Croves el 26 de marzo de 1969 a los 87 años, siendo su final bastante reservado, ya que supuestamente su mujer, Rosa Elena Luján, diría que, en su lecho de muerte, se identificó como Ret Marut, el anarquista, el cual se creía un sobrenombre. También que en realidad se identificó como Traven Torsvan, nacido en Chicago en 1890.

Traven, en una foto de archivo (F: The Nation)

Sea como fuere, Traven escribió varias notables novelas, muchas de ellas adaptadas al cine y es considerado un escritor clave para México, que además vio como la película ‘Macario’, dirigida por Roberto Gavaldó y supuestamente basada en la obra de otro seudónimo de Traven, Otto Feige, se convertía en el primer largometraje del país centroamericano en ser nominado a los Óscar.


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5 responses to “4 personajes históricos del siglo XX desaparecieron y nunca más se supo de ellos, la realidad supera la ficción”

  1. […] sin respuesta se desvanecen. En España hay dos casos concretos que siguen sin esa refutación, enfangados en el misterio, dos hitos macabros sin culpables que involucran un gran número de muertos y cuyos responsables […]

  2. […] Y no solo eso, su Valhöll, llamado Sessúmir, era tan bello y fascinante como el pabellón de la inmortalidad del dios tuerto, y además era ella quien elegía su mitad de guerreros muertos antes de que lo […]

  3. […] responder a estas preguntas, hay 3 personajes que estuvieron muy cerca de esas personalidades arrolladoras que forjaron su leyenda viva hasta el […]

  4. […] estarían molestos con el actor por no darles concesiones en su ascenso a la fama, no solo en EEUU y China. Y hay […]

  5. […] la de los 70 y 80, donde el efecto resonancia de estos homicidas en cadena fue intensísimo en Estados Unidos. Sin embargo, aunque en el territorio de las barras y estrellas medraron multitud de estos […]

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