En el año 218 a.C. se inició la legendaria llegada de Aníbal a la península italiana tras lograr cruzar los Pirineos y los Alpes con su nutrido ejército. El cartaginés sembró el pánico, entre otras cosas por la utilización de sus elefantes, sin embargo, eso no era algo nuevo en Italia. Mirando hacia atrás en el pasado vemos que el territorio itálico había registrado muchísimo antes de la llegada del general cartaginés ¡la convivencia entre homininos y los proboscidios, algo que ha quedado más que probado en sorprendentes hallazgos arqueológicos.
Hace algo menos de medio millón de años, durante el Pleistoceno Medio, el espacio que ocuparía la ciudad eterna, en la Italia central, se caracterizaba por climas benignos, con importantes zonas boscosas y condiciones húmedas. En este tipo de ecosistemas proliferaban los pantanos fangosos, que eran muy del gusto de un elefante gigante de la antigüedad llamado Palaeoloxodon antiquus. Era este un entorno rico, pero también peligroso. De hecho, los descubrimientos de los que hablamos, en de Casal Lumbroso, son de restos de estos enormes mamíferos placentarios aprovechados por hombres, pero provenientes seguramente de una trampa natural.

Lo que está claro es que la aparición de restos óseos fragmentados y una gran cantidad de industria lítica asociada a estos habla de la interacción entre humanos y elefantes. En este sentido, cobra fuerza la idea de que este tipo de suelos fangosos, donde los elefantes quedaban atrapados, fueron utilizados por los humanos, ya fuera como estrategia de caza o de forma oportunista, para obtener de los proboscidios (no son paquidermos) fuente de alimento y materia prima.
Al menos así lo enfatiza una investigación y su correspondiente publicación en PLOS One sobre los restos del yacimiento de Casal Lumbroso , donde se ha certificado la aparición de numerosos fragmentos de hueso rotos de estos proboscidios, fragmentados de forma intencional por humanos. Incluso se han hallado lascas y rasgos de desgaste por el uso provenientes seguramente de un único elefante, todo ello datado hace 400.000 años.
Estos hallazgos se coordinan con otros similares —por ejemplo, en los yacimientos de Castel di Guido y La Polledrara di Cecanibbio— pero resaltando los de Casal Lumbroso por el volumen de restos materiales, la antigüedad y el tipo de uso; lo que añade un valor enorme al puzzle para el entendimiento e interpretación de la vida humana durante esta remota etapa de la evolución de nuestra especie.
Fuente: From meat to raw material: the Middle Pleistocene elephant butchery site of Casal Lumbroso
Foto de portada: PNAS.
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