Actividades arqueológicas curriculares de estudiantes de la Universidad de Cambridge han permitido descubrir una fosa común donde yacían los restos de diez guerreros provenientes de la época de máxima fricción entre vikingos y sajones en el actual territorio de Inglaterra.

Aún no se ha determinado con certeza si los cadáveres son de pobladores sajones o escandinavos, lo que sí se puede aventurar es que estos individuos fueron ejecutados o murieron de forma violenta. Y es que se han contabilizado diez cráneos, cuatro esqueletos completos y al menos una decapitación en el yacimiento, estando varios de los cuerpos en posiciones que sugieren que fueron maniatados y otros tantos simplemente resultaron desmembrados.

Las excavaciones se han llevado a cabo en Wandlebury Country Park, muy cerca de la mítica urbe universitaria del condado Cambridgeshire, y los restos han permitido formular hipótesis plausibles que reconstruyen los hechos. En primer lugar, cronológicamente se pueden situar los registros hallados en torno al siglo IX d. C., es decir, en pleno apogeo de las incursiones vikingas en suelo británico, y más concretamente en una zona de frontera entre asentamientos sajones y los incipientes poblamientos de los invasores norteños.

De los diez guerreros, uno de ellos poseía unas características excepcionales. Este combatiente gigante tenía una altura inusual para la época, medía 1,96 metros, y además presentaba un agujero de 3 centímetros en el cráneo, lo que ha llevado a los investigadores a pensar que se le practicó una trepanación debido a un tumor y que posiblemente este mal habría afectado a su glándula pituitaria, provocando trastornos en sus hormonas de crecimiento.

Un instante decisivo

A tenor de lo recogido en el yacimiento arqueológico, los investigadores creen que se trata de una ejecución en masa o una deposición aleatoria, propia de los instantes posteriores a una batalla o una escaramuza particularmente violenta, y que todos los cadáveres pertenecen a hombres. De igual manera se advierte que quizá la fosa pueda ser un lugar recurrente para la exposición de ‘ofrendas agresivas’, algo así un emplazamiento visible en el que exhibir trofeos de guerra. Quizá se utilizara como escenario para reuniones sagradas. Estas son hipótesis que apuntó el director de la excavación, Oscar Aldred, de la Unidad Arqueológica de Cambridge.

Imagen y detalle del ‘gigante’ de Cambridge. (F: Unidad Arqueológica de Cambridge/David Matzliach. University of Cambridge)

En cualquier caso hay que decir que durante el siglo IX las incursiones vikingas en Europa occidental se intensificaron, pasando de los saqueos aleatorios a la llegada de auténticas flotas de conquista, efecto que las ‘Crónicas anglosajonas’ definieron como el ‘Gran Ejército Pagano’. Fue esta una época de guerras y batallas históricas que grabaron y moldearon el futuro de Europa, tiempos que han dejado un enorme registro material, por ejemplo, con metalistería francesa registrada entre poblaciones medievales noruegas y danesas. Tiempos, a la vez, de leyenda y cambio, de cuando Ragnar Lothbrok saqueó París o los hombres del norte golpearon y fraguaron el futuro de las Islas Británicas, desde Mercia a Wessex, desde Anglia a Northumbria.

El brutal paso vikingo por el Reino Unido no solo nos lo cuentan las crónicas, también la tierra ha recogido su huella y esta de vez en cuando deja a la vista sus impetuosas marcas.

Fuente y fotos: University of Cambridge y Unidad Arqueológica de Cambridge/David Matzliach


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