Hace 54 años moría en París el último maldito de las denominadas 3 J de la década de los 60 (Jimi Hendrix murió en septiembre de 1970 y Janis Joplin en octubre de ese mismo año), 4 J si metemos en el fatídico grupo a John Lennon (muere asesinado a los 40 años, en 1980), hablo, por supuesto, del vocalista de la banda The Doors, Jim Morrison. Sin embargo, su muerte y las circunstancias de la misma nunca han sido resueltas. ¿Por qué? Básicamente porque existen 4 hechos (teorías) que, en verdad, parecen verosímiles y factibles, y que explicarían el final del músico de forma diferente a la versión oficial.
Para empezar, Morrison muere un 3 de julio de 1971 en París, lo hace supuestamente en la bañera del apartamento 6 Pl. de Tristan Bernard y por un paro cardíaco, pero este desenlace aparentemente normal choca frontalmente con los hechos, que son más que confusos. Y es que su pareja, Pamela Courson, se negó a la realización de una autopsia, asunto este que será clave en la pérdida de pruebas, aunque lo cierto es que esta práctica no era obligatoria debido a que no existían indicios de violencia. Por entonces, Courson explicó que el cantante se sintió indispuesto y después simplemente lo encontró muerto en la bañera.
Esa versión posiblemente cambió, y ahí empiezan los nuevos rastros misteriosos.
Pese a que Courson fallecería solo tres años después, su figura entronca de forma manifiesta con el final de Morrison. Además del asunto de la autopsia y de que el cuerpo del músico fuera apartado de posibles refutaciones médicas, Courson habría declarado con posterioridad a ciertos allegados que la cabeza más visible de The Doors en realidad murió de sobredosis. Y de ahí sí se puede tirar de la manta. Lamentablemente hay más trabas en el camino: el 25 de abril de 1974, como digo, Courson, exnovia de Morrison, murió de una sobredosis de heroína Los Ángeles, y lo hacía, para más complicación, sumergida en pleitos con los familiares de Morrison al resultar ella la heredera de la fortuna del mito.

Llegado este punto, crece la sospecha de otras versiones y eso merece una indagación. Hay más cabos por unir.
Otras versiones que inciden sobre la posible sobredosis de heroína como causa fatal para el cantante afirman que tal deriva era viable debido al tipo de vida que llevaba el estadounidense y que, además, cuadraba con su súbita muerte. Vayamos más a fondo sobre esto. Fuentes cercanas a la estrella aseguraron que Morrison le tenía pánico a las agujas, siendo así que una explicación anexa que se dio sobre su muerte apuntaba a que habría esnifado la potente droga provocando su colapso. Además, la cantante Marianne Faithfull lo corroboraría. Marianne, expareja de Mick Jagger y de un traficante de drogas habitual de celebridades al paso de estas por la capital francesa, certificó a Mojo Magazine hace una década que había sido la droga suministrada por su exnovio, Jean de Breteuil, la que mató a Morrison y que si sucedió eso fue por un accidente.

Y todavía hay otras circunstancias por contar. El manager de un conocido local de la capital de Francia llamado ‘Rock’n’Roll Circus’, ponía de manifiesto en su libro ‘The End: Jim Morrison’ que el cantante en efecto murió de sobredosis de heroína, pero que no murió en su piso, sino que lo hizo en el local, asegura Sam Bernett, gerente del citado club, siendo trasladado por unos traficantes de droga a su apartamento con el fin de no levantar sospechas.
Incluso existe otra versión, la del documental ‘Before The End: Searching for Jim Morrison’ de Apple TV, en la que se trata de exponer que Morrison en realidad no murió, sino que fingió su propia muerte para cambiar de vida; al parecer, ahora podría tener la identidad de un misterioso personaje llamado Frank.
El final parisino
Lo más curioso es que cuando le llegó la hora al de Florida, con solo 27 años, parecía hallarse en un momento de cierta lucidez, uno que podría haberle llevado a un cambio de su estilo de vida destructivo. Se decía que quería volver a centrarse en la música, como reconoció tempo después su hermano, Andy Morrison.
Nunca sabremos si lo hubiera conseguido.

Aunque The Doors (compuesta por Morrison, Ray Manzarek, Robby Krieger y John Densmore y nacida producto de la inspiración provocada por William Blake y Aldous Huxley, con ‘Las puertas de la percepción’) solo estuvo activa desde 1967 hasta 1971 (terminando su actividad en 1972), la banda angelina fue clave en el panorama sonoro de su época, dejando huella y, después, proyectando un legado gigantesco, prueba de ello es que cada poro de The Doors sigue influyendo en la actualidad. Eso sí, en gran parte esto sucede, además de por su innegable calidad musical, por el aroma inmortal que respiran los malogrados dioses del rock, en cuya cúspide se halla sin duda James Douglas Morrison, miembro honorífico del club de los 27; ya saben, a las citadas 3 J (Janis Joplin, el mismo cantante de Florida y Jimi Hendrix) hay que sumar a Kurt Cobain, Amy Winehouse y Brian Jones, exintegrante de Rolling Stones, todos ellos caídos con solo 27 años.
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