Descubramos el conjunto de reglas y códigos que revolucionó la navegación en el siglo XIV

Conforme comenzaba a morír la Edad Media se documentó un método básico de navegación de los mares -surgido en el siglo XIV y posiblemente común desde el siglo XV– con el que se hallaban atajos en tablas de cálculo para dirimir el rumbo y la posición de las naves. Eran reglas de navegación por estima tras cada bordada a bolina -ya fuera esta de cabotaje o de altura, y tanto en su uso diurno como nocturno- pero lo importante es que lograban tener una gran efectividad, además de conseguir la dirección certera al barloventear. ¿Y cómo se llamaban estas reglas mágicas? Las Tablas de Marteloio.

Estos prontuarios fueron métodos surgidos junto al desarrollo y la explosión de la cartografía náutica de la época y estaban creadas para ser usadas mnemotécnicamente. Aparecieron más que probablemente en Venecia y servían principalmente para deducir la posición y, por tanto, la desviación de un barco en su singladura ¿Cómo? A través de cálculos trigonométricos o por la aplicación de valores tabulados. Y tal fue su éxito que, ya fuera su origen veneciano, genovés o de cualquier punto del entramado de las ciudadades mercantes italianas, esta técnica la usaban potencias del momento, como España y Portugal. Eso sí, españoles y portugueses poseían además sus propias herramientas de navegación astronómica, lo cual les permitía identificar un elemento clave: la latitud, algo crucial en sus viajes transoceánicos.

Mapa del geógrafo y cartógrafo flamenco Abraham Ortelius. (F: National Geographic)

Hay que tener claro que estas tablas no eran un instrumento físico, sino una serie de reglas y códigos que permitían obtener un conocimiento clave en la navegación. Estos datos se hacían mediante cálculos de la derrota por estima, básicamente porque permitían correcciones de rumbo y aquello comentado de fijar la distancia en la navegación a bolina. ¿Y qué tipo de cuentas eran esas? Una conocida era el far del marteloio, donde se incluía la razón de los cuatro, que sin ir más lejos tenía la capacidad de estimar los desvíos en millas náuticas por distancia navegada.

Bibliografía:

-Averintsev, S. S. (1992). The role of the Mediterranean in the development of maritime cartography. En J. B. Harley & D. Woodward (Eds.), The history of cartography. University of Chicago Press.

-Carracedo, S. (2015, 20 abril). Lisboa. En Los caminos de la mar. Conferencia de Lisboa, Trabajo Dedicado A los Caminos del Mar. Universidad de A Coruña, La Coruña, La Coruña, España.

-Donado, J., Echevarría, A., y Barquero, C. (2009). La Edad Media: siglos XIII-XV (Primera). Editorial universitaria Ramón Areces.

-Ortega Villoslada, A. (2015). La Marina mercante medieval y la Casa de Mallorca (1ª). Pagès Editors, S.L.


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