La hominización es un proceso complejísimo, extremadamente enrevesado y lento, sin embargo, un hallazgo en Gran Bretaña trata de vincular un cambio relativamente veloz en la habilidad para tallar piedra y el habla, dos hitos fundamentales en la evolución humana de neandertales y Homo sapiens.

El estudio financiado por el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades del Reino Unido ha llevado a los investigadores a descubrir que hace aproximadamente medio millón de años se produjo un repentino cambio en la producción de hachas de mano que estaría ligado a ciertos adelantos cognitivos, los cuales sugieren que podría haber una relación entre nuevas destrezas y habilidades y el desarrollo del lenguaje y la comunicación.

Salto tecnológico y cognitivo

Los análisis comparativos nos sitúan en suelo británico y en una horquilla temporal que va de una antigüedad de 560.000 años a los 480.000 años, concretamente en dos yacimientos diferentes, el Fordwich y el de Boxgrove. En estos últimos se encuentran hachas de mano de una ocupación achelense con una industria significativamente más compleja con respecto a los primeros, ‘solo’ unos 80.000 años más antiguos. Lo llamativo es la gran diferencia de producción y habilidad mostrada entre ambas. Las herramientas de los yacimientos de Fordwich son rudimentarias, gruesas y asimétricas, de fabricación irregular; por el contrario, en Boxgrove se ha encontrado mucha mayor precisión, con herramientas homólogas, pero de gran simetría, delgadez, siendo su superficie regular.

Todo ello en un margen de tiempo no demasiado amplio.

Cambios pronunciados en bifaces de Reino Unido. (F: JAC Reports)

El hallazgo es sorprendente y revelador, ya que la técnica que exigen instrumentos de la segunda categoría es muy compleja, sin ir más lejos, requiriendo una habilidad superior en el tallado del sílex según el ángulo. Hablamos de una destreza similar a la de Homo sapiens modernos, algo que corrobora la arqueología experimental. Otro de los asuntos clave en el estudio son las herramientas de tallado, bastante más precisas, tratándose de superficies más blandas y preparadas para esa labor específica, tales como astas y huesos. O lo que es lo mismo, nada relacionado con las piedras y las rocas. No es para menos, conseguir simetría en una herramienta es un proceso difícil aún en la actualidad, lo que nos lleva a plantear mejoras motoras en estos pobladores. Precisamente esa es una de las hipótesis del estudio: esa habilidad tiene cabida cuando sucede un desarrollo notable en la corteza premotora ventral del cerebro. Pero no solo eso.

Además de la habilidad motora, ¿qué otros elementos se ven implicados en esta parte del cerebro? Efectivamente, la comunicación vocal.

Los científicos de la Universidad Nacional Australiana creen que la fabricación de estos refinados bifaces achelenses demuestra un entrenamiento avanzado en talla, una implementación de técnicas innovadoras, lo que, a su vez, viene exigido de desarrollo en la sustancia blanca cerebral. Este impulso cerebral, que implica planificación y comportamiento secuenciado, también puede sugerir modificaciones motoras finas en los elementos anatómicos relacionados con el lenguaje. Fruto de ello, los investigadores han podido afirmar que existen similitudes de estas comunidades con los pobladores de la Sima de los Huesos de Atapuerca y con los ancestros de neandertales en Europa y Homo sapiens en África.

Fuente y publicación matriz: Journal of Archaeological Science: Reports

Foto de portada: zmescience


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