Hermes es algo más que el mensajero de los dioses para griegos, egipcios y romanos. Adorado especialmente en Arcadia, Atenas y la isla de Samotracia, en la Grecia clásica se le dedicaban las festividades de las Hermeas. En Egipto, en época Ptolemaica, obtuvo notable éxito su sincretismo con Thot y Anubis, como triple protector de los muertos, la escritura y los saberes, fruto de ello surge en la filosofía hermética la figura mística de Hermes Trismegisto. Por su parte, los romanos lo identificaron con Mercurio, que para ellos era sobre todo el dios del comercio, siendo así que en su honor se celebraban las Mercuriales. A su vez, dado su papel llave y clave en el tránsito al Más Allá, los romanos crearon la Hermanubis, un sincretismo que une a Hermes y Anubis.
Pruebas de su profusión tenemos múltiples, desde el Hermes del Belvedere (Vaticano), el Hermes del Museo del Prado (Madrid) a la Cabeza de Hermes, Giovanni Barraco (Roma), el Hermes con clámide al hombro (Bilbao) o Hermes atándose la sandalia, Cincinato, del Louvre (París).

Estéticamente la iconografía de Hermes va modificándose con el tiempo, como lo hacen sus funciones, aunque hay tres elementos que le son indisociables: el kerykeion (caduceo), el petasos (sombrero de ala ancha) y sus sandalias, las talarias. También lo es su aspecto heráldico, al que se añadirán otros, los cuales van a condicionar sus atributos representativos escultóricos o pictóricos. A partir del siglo V a. C. aparece como un efebo, siendo en época arcaica un hombre barbudo. Un ejemplo de ello es el Hermes en ánfora de los Antikensammlungen de Múnich y Berlín.
Ilustración de portada: Ito Original Art
- Podcast Episode: Revolución Francesa y Constitución de 1812, dos tragedias humanas y naturales
- Revolución Francesa y Constitución de 1812, dos tragedias humanas y naturales
- Hallados los restos de un guerrero destrozado por una máquina terrible en tiempos de William Wallace y Eduardo I
- Hallada en Egipto una necrópolis utilizada durante casi 4.000 años
- Moorcock, Stafford y J.R.R: Tolkien: mundos posibles y narrativa del cambio


Deja un comentario